¿Y si seguimos cuando termine?

Sábado. Mañana de invierno calurosa.

Vereda que continúa herida. Un cable sale del registro de Ande y va… hacia los que trabajan no sé en qué. La puerta-portón en rojo marca el límite entre dos tipos de caos.

Adentro, la percusión de la caja, el teclado, los golpes “que tienen que ser, no simular”, dice Austin. La trompeta con “un fraseo que tienen que dejar que termine”. La creación que pulsa en ese tocarse y reconocerse parte. Las miradas, las palabras, la recolección…

En las mesas que se juntan… el “team compu” edita (porque hay fotos, videos que van a entrar a ser material escénico), escribe (porque hay un blog en curso, epígrafes y etiquetas que poner), trabaja en otras cosas mientras espera la hora de unirse al ensayo o a lo técnico.

Sábado de acción, después de una noche de viernes de reflexión.



¿Por qué una residencia artística en Paraguay? en la charla que se emitió online el viernes.

El sueño que se concreta, se vuelve a pensar... ahora con los otros que están en la platea del Juan de Salazar.