El centro, la energía

Lunes.

Austin (que llegó ayer y ya estuvo en el domingo de pasto, asado y pelota) pone la atención en el centro… porque bailar es algo que está en la cabeza, en eso que nos rodea como un campo electromagnético… en eso tan impreciso que es el alma.

Van todas buscando seguir la secuencia. Moverse es algo que empieza en la mente.

(Yo en mi mente puedo seguir la secuencia. Sí, me sale casi bien… salvo en el cambio de dirección… porque ahí me pierdo… pero a veces perderse es necesario para encontrarse… dejarse caer... ).

Para Austin, la técnica más valiosa no es la posibilidad de alzar la pierna hasta el infinito, sino hacer que esa pierna haga lo que mi cabeza imagina.

¿Cómo poner lo que imaginamos fuera de la cabeza?

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Cuando llega Valeria las palabras de Alegría traídas en una hoja y leídas por Victória despierta la reflexión sobre el lenguaje.

La imagen, la escena. La prueba

Escuchar lo propio en la voz de otras.

Moverse también en la cabeza, de los lugares de las palabras…

Esa es la búsqueda… caótica… siempre.