De cuando el vuelo llega como una canción

Día… martes… que es 6 del mes de julio (ese que marca la mitad, el medio del año), pero es cinco de Kaos: Mujeres en Residencia (también la mitad, el medio, de la experiencia).

En la mesa del desayuno, un coco que todo el mundo quiere comer y no sabe cómo. Es el cumpleños de Flori, quien es –junto con Juan Cruz- líder de la primera actividad del día.

¡¡¡Música!!! Sí, la música es una cosa que llama a jugar, pero jugar, jugar.

Toman elementos cosas como un timbre, una taza, una cucharita, una pelota, unas pastillas, dos globos (sí, Austin Hartel toca los globos) y empiezan. Y si te digo caos… y ¿le ponemos sonido? Desde Nicaragua, Buenos Aires, los estímulos visuales para ir creando. (Le ponemos, escribo… porque, aunque yo solo miro y escribo, estoy y disfruto).

Arman dos bandas “Coixinha” (Género: Música muy alegre) y “Paradise’s Baby” / “Shakira´s Babies”/ ”Sexmutables” (Género: Cover de Shakira y cachaka) juegan, juegan y suenan, suenan y sueñan hasta armar “Las coixinhas babies de Shakira” (¿Gracias, Shakira por existir?)

¿Y si las imágenes de una ciudad, un lugar en alguna parte del desierto, el mar con una bandada de pájaros que llega a los edificios, al bosque, el mundo que se deteriora, que cambia, se descompone y se transforma… tuvieran banda sonora?

Las palabras de una poesía sobre el mar, una reina, un padre… se convierten en una impro con sonidos ¿jazzísticos? Se muestra así la comunión a la que se llegó (grupalmente hablando) en este espacio sin tiempo.

En un círculo íntimo… comparten también sus ideas sobre el trabajo de las otras, sobre cómo potenciar eso que se trajo y que permanentemente se modifica hasta ser, barro, sensores, voces, silencios o, incluso una cumbia…sobre un huevo.